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viernes, 12 de abril de 2013

Yoga para niños en Baransu Centro Pilates.



Baransu Pilates inicia sus clases de Yoga para niños los días martes y jueves a las 4:00 pm Te esperamos!! con nuestra Yogui Mariam Olartte.



El yoga puede ser tan divertido como un juego para los niños. Esta disciplina milenaria enseña a los pequeños a encontrar el equilibrio entre el cuerpo y la mente.

 El yoga es una disciplina psicofísica con la que se alcanzan condiciones de gran bienestar para el cuerpo y la mente. Las posturas del yoga se inspiran en los elementos de la naturaleza, según explican los expertos. Animales, plantas, formas, que permiten a quien las practica entrar en sintonía con el propio cuerpo y, también, como reflejo, con las manifestaciones energéticas que estas posturas recuerdan.
- Los niños, más recepetivos y dúctiles que los adultos, reciben muchosbeneficios a través del yoga: una musculatura, en general, y una columna vertebral, en particular, más fuertes, una postura correcta que reduce las desviaciones y el dolor de espalda, una elevación de las defensas inmunitarias y un estado de ánimo más sereno y equlibrado.
- El secreto está en la respiración. El niño aprende a respirar de forma correcta y profunda, con la nariz, y no con la boca abierta; con la barriga, y no sólo con el tórax. Esta ténica mejora el funcionamiento del aparato respiratorio y calma la mente, porque cuanto más tranquila y regular es la respiración, más se aplacan los pensamientos.
- Para practicar los ejercicios, el niño debe llevar camiseta y pantalones cómodos y de algodón, un par de calcetines o con los pies descalzos. Una vez apredidos los ejercicios, se pueden practicar en casa: por la mañana, para prepararse y arontar el día con energía; por la noche, para favorecer la relajación y descargar tensiones.

Tiempo para detenerse y sentir: El yoga como solución para el niño de un mundo acelerado

“Rapidez”, “velocidad”, “competitividad”, “perfección”, son algunos de los ideales que la 
sociedad actual y muchas veces, nosotros, como padres, maestros o cuidadores, vivimos 
e imponemos a nuestros pequeños. El tiempo es complejo y son múltiples las jugadas que 
hacemos con él, para “aprovecharlo mejor” e ir a un ritmo que nos permita cumplir con 
“todas” las exigencias de la vida. Muchas veces no nos tomamos un espacio para sentir, 
meditar, hacernos preguntas y establecer prioridades que orienten nuestras elecciones y 
los caminos por los cuales dirigimos a los niños. Olvidamos el tiempo de cada uno, y 
sobre todo, el tiempo de cada niño.
Existen múltiples soluciones ante este exceso de velocidad. Una de ellas es el yoga: un 
modo único de sembrar la serenidad y la calma en los niños. Yoga proviene de la raíz 
“yuj” que en sanscrito significa: unir, conectar. A través de esta práctica logramos 
establecer una conexión entre cuerpo, mente, emociones, intelecto y esencia espiritual. 
Hace ya muchos años, grandes maestros de la india descubrieron las maravillas de la 
naturaleza e incorporaron esas maravillas a los movimientos humanos. Así, cada ser, 
desde pequeño, puede conectarse consigo mismo, con su esencia más íntima, con otros,
y con el mundo que lo rodea, con una pureza única que le permite sentir la paz y el 
silencio.
Los niños pueden iniciarse a partir de los tres años. Desde este momento son capaces de 
conectarse con la práctica y de disfrutarla. Diversos estudios han comprobado sus 
efectos. Entre ellos se encuentran: adoptar una mejor postura corporal, aprender a 
respirar correctamente, calmar el sistema nervioso, desarrollar la confianza en sí mismos, 
aprender el verdadero valor del ser humano, manejar las emociones y los estados de 
ánimo, desarrollar el beneficio de estar presentes y descubrir el corazón interior. 
Una de las principales maravillas de esta práctica es que se opone al discurso de la 
“competitividad”: el niño no es invitado a “ser el mejor” durante la sesión. La idea es 
dirigirlo a una conexión íntima que le permita aceptarse, disfrutar, ser compasivo consigo 
mismo y con otros. De este modo es capaz de experimentar la felicidad y de compartirla 
con los demás. El yoga es una experiencia que va más allá de las palabras. Involucra el corazón mismo del niño. Ensénalo a detenerse, a sentir y a tomarse un tiempo. Cada niño
es especial y, desde su infancia, debe descubrirlo, sentirlo y creerlo.
Psic. Daniela Méndez


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